viernes, 17 de agosto de 2012
El cuarto de los sentires
La otra noche no podía conciliar el sueño, las altas temperaturas nocturnas me impedían hacerlo. Me daba la vuelta a la derecha, a la izquierda, boca arriba y no había forma de cerrar los ojos, así, ante tanto insomnio, me dispuse a arreglar el cuarto de los sentires.
Abrí la puerta del cuarto y no me lo podía creer, estaba todo patas arriba, hacia tanto tiempo que no entraba en el cuarto de los sentires que ya no lo reconocía del desorden que tenía.
Me arremangue, para meterme de pleno en la faena de colocar cada cosa en su sitio, me dirigí al bargueño de mis sueños, aquel que siempre soñé en hacer y nunca tuve tiempo, ese que siempre posponía para más tarde....y era bonito. Con su columnas de marfil y cajones con malquería de carey, sobre un mesa de "San Antonio" a juego con la decoración.
Había papeles de sentires y bocetos engurruñados que nunca llegaron a ser nada y otros que lo intentaron y no pudo ser. Las pasiones andaban mezcladas con los deseos, junto con los besos que nunca se dieron, los sabores de labios estaban esparcidos por todas partes, los había con sabor a fresas revueltos con aromas de jazmines, también los de olor a rosas estaban encima de unos con gusto a miel.
El cajón de la derecha donde guardaba los dolores del alma, estaba entreabierto como si nunca lo hubiese cerrado, como si fuese el de mas uso, también pude ser porque era el mas grande, su capacidad parecía no tener fondo, por mas que guardaba en el, nunca se llenaba.
En la parte superior de la esquina izquierda, se encontraba el cajón de la conciencia, andaban como siempre peleándose el bien y el mal, se escuchaban las discusiones cuando tirabas de el, pero bueno, esos dos no tienen solución siempre están a la greña, unas veces gana uno y otras el otro, así que, lo mejor es dejarlos con sus eternas disputas.
Es curioso, lo difícil que me ha resultado encontrar el compartimento de los amores perdidos, algunos ya se habían puesto de acuerdo para suicidarse colectivamente, otros, los menos, andaban esperando ese despertar que los sacara de ese estado de hibernación y los últimos eran los recientes, que seguían bulliciosos sin parar de hacer carantoñas ajenos a todo lo que les rodeaba.
No se, me parece demasiado trabajo para una noche de insomnio, necesaria muchas noches de no dormir para poder ordenar y etiquetar tantos sentimientos encontrados, y con esta calor me esta entrando pereza que no sueño…….me temo que lo mejor será dejarlo para mejor ocasión, claro que lo mismo la próxima vez que me de por hacer una visita al cuarto de los sentires, se me habrán acumulado más cosas para etiquetar y otras para tirar
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sentirse libre es muy importante.
ResponderEliminarSentirse libre es una cosa y ser libre es otra
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