lunes, 24 de septiembre de 2012

Orilla......



Miraba al mar allí donde muere,
donde la espuma blanca acaricia la arena,
donde los silencios se rompen en la noche,
donde las olas terminan mansamente.

Susurros de marinos de otros tiempos,
bergantines con sus velas al viento,
ricos galeones que yacen hundidos,
piratas con patente que otean el horizonte.

Sueño de niño que desea ser capitán,
y con su corbeta salir a navegar,
surcar con velas henchidas por el viento,
con su timón la regala de sotavento.

Espejos de mar



Cuando el silencio se torna bastante intenso,
haciendo soportables las preguntas sin replica,
justificando los propios silencios, el mar,
sigue inalterable, lleno de su propia memoria.

Existencia intermedia entre la vida y la muerte,
suspensa en lo alto de un extraño abismo,
afloraron en ese instante mujeres desconocidas,
que siempre han estado presentes como espectadora.

Mujeres nuevas que se incorporan a los espejos,
amaneceres que se tornan grises en el pensamiento,
silencios que con interés y a veces con sorpresa,
descubren ese nuevo rostro que nunca vieron.