Fiel a tu perfume de jazmín,
me refugio en tu pecho,
derramado en tu jardín,
de tus caricias preso.
Mariposas que se posan en ti
refugiadas en tu cálido pecho,
desahogo de un amargo frenesí,
entre pétalos alcanzan su lecho.
Sonríe, aunque tengas el alma partida
y de ella manen lamentos de pena y dolor,
Sonríe, que sonriendo vera quien te cerca
que sólo alberga tu alma amor.
Sonríe al adversario, sin ofensa indigna te hiciera
que después tu sonrisa su ira ha de aplacar
y así en su conciencia, temeroso advirtiera
sabrá que tu alma bella, tan solo sabe amar.
Dondequiera que tus labios derramen sonrisas
que alienten, que levanten y suavicen el pesar,
sonrisas que perdonen los errores cometidos
y ayuden nuevamente la ruta a comenzar
me refugio en tu pecho,
derramado en tu jardín,
de tus caricias preso.
Mariposas que se posan en ti
refugiadas en tu cálido pecho,
desahogo de un amargo frenesí,
entre pétalos alcanzan su lecho.
Sonríe, aunque tengas el alma partida
y de ella manen lamentos de pena y dolor,
Sonríe, que sonriendo vera quien te cerca
que sólo alberga tu alma amor.
Sonríe al adversario, sin ofensa indigna te hiciera
que después tu sonrisa su ira ha de aplacar
y así en su conciencia, temeroso advirtiera
sabrá que tu alma bella, tan solo sabe amar.
Dondequiera que tus labios derramen sonrisas
que alienten, que levanten y suavicen el pesar,
sonrisas que perdonen los errores cometidos
y ayuden nuevamente la ruta a comenzar