Humilde flor de mi jardín
que tu aroma embriaga,
te deslizas cada atardecer
por ventanas abiertas.
Cinco pétalos blancos
que atraviesan sentimientos,
encendiendo almas dormidas
envueltas en besos de primavera
Lagrimas de primavera
que en el cristal resbalan
dejando surcos de tu presencia
que la entrega amorosa agrieta.
En cada gota busco tu presencia
en cada flor de esta primavera,
en cada suspiro de enamorado,
en cada capullo en flor.